




:: Poesía Peruana del Siglo XX
El pasado siglo XX significó para la poesía en lengua española un verdadero renacimiento, acaso comparable al del llamado "siglo de oro". El movimiento renovador empezó con la obra excepcional del nicaragüense Rubén Darío y se proyecta hasta el presente. En este proceso, la poesía peruana ha contribuido con una de las aventuras más hondas e intensas de la expresión poética y empieza, al fin, a salir del círculo de los entendidos para alcanzar el fervor mayoritario de los lectores.
El pasado siglo XX significó para la poesía en lengua española un verdadero renacimiento, acaso comparable al del llamado "siglo de oro". El movimiento renovador empezó con la obra excepcional del nicaragüense Rubén Darío y se proyecta hasta el presente. En este proceso, la poesía peruana ha contribuido con una de las aventuras más hondas e intensas de la expresión poética y empieza, al fin, a salir del círculo de los entendidos para alcanzar el fervor mayoritario de los lectores.
MASA
César Vallejo
Al fin de la batalla,
y muerto el combatiente, vino hacia él un hombre
y le dijo: "No mueras, te amo tanto!"
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.
Se le acercaron dos y repitiéronle:
"No nos dejes! ¡Valor! ¡Vuelve a la vida!"
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.
Acudieron a él veinte, cien, mil, quinientos mil,
clamando: "¡Tanto amor y no poder nada contra la muerte!"
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.
Le rodearon millones de individuos,
con un ruego común: "¡Quédate hermano!"
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.
Entonces, todos los hombres de la tierra
le rodearon; les vio el cadáver triste, emocionado;
incorporóse lentamente,
abrazó al primer hombre; echóse a andar...
VALLEJO Y LA FUNDACIÓN DE LA POESÍA CONTEMPORÁNEA
Después de los melancólicos yaravíes (del quechua haraui o canción) del poeta romántico Mariano Melgar (1790 - 1815), el primer poeta peruano que se forjó un estilo propio y alcanzó notoriedad continental fue el modernista José Santos Chocano (1875-1934), impulsor del "Novomundismo" (celebración histórico geográfica de América). Chocano visitó a Pancho Villa, en plena Revolución Mexicana y tuvo una vida azarosa, pero fue esquivo a otras dimensiones de la modernidad. Manuel González Prada (1844-1918), combativo prosista a la par que poeta, marcará en cambio, con su magisterio radical, a los contestatarios y vanguardistas peruanos de los años siguientes.
La maduración estética post-modernista alcanza con José María Eguren (1874-1942), la expresión más original del simbolismo en castellano. Abraham Valdelomar (1888-1919) capitanea a su turno el clima innovador en Lima, con la revista Colónida (1916), mientras fuera de la capital destacan poetas como César Atahualpa Rodríguez y Alberto Hidalgo, en Arequipa, y los creadores del grupo Norte, en Trujillo, con la figura excepcional de César Vallejo (1892-1938) a la cabeza.
Los heraldos negros (1919), primer poemario de Vallejo, corona ese decenio fundador, asimilando el modernismo y la lección simbolista y superándolos con una libertad expresiva que alcanza un desarrollo genial en Trilce (1922), Poemas humanos (1939) y España, aparta de mí este cáliz (1939). Vallejo será considerado con razón entre los grandes forjadores de la poesía contemporánea de Hispanoamérica.
TRISTITIA
Abraham Valdelomar
Mi infancia que fue dulce, serena, triste y sola
se deslizó en la paz de una aldea lejana,
entre el manso rumor con que muere una ola
y el tañer doloroso de una vieja campana.
Dábame el mar la nota de su melancolía,
el cielo la serena quietud de su belleza,
los besos de mi madre una dulce alegría
y la muerte del sol una vaga tristeza.
En la mañana azul, al despertar, sentía
el canto de las olas como una melodía
y luego el soplo denso, perfumado del mar,
y lo que él me dijera aún en mi alma persiste;
mi padre era callado y mi madre era triste
y la alegría nadie me la supo enseñar...
LA NIÑA DE LA LÁMPARA AZUL
José María Eguren
En el pasadizo nebuloso
cual mágico sueño de Estambul,
su perfil presenta destelloso
la niña de la lámpara azul.
Ágil y risueña se insinúa,
y su llama seductora brilla,
tiembla en su caballo la garúa
de la playa de la maravilla.
Con voz infantil y melodiosa
con fresco aroma de abedul,
habla de una vida milagrosa
la niña de la lámpara azul.
Con cálidos ojos de dulzura
y besos de amor matutino,
me ofrece la bella criatura
un mágico y celeste camino.
De encantación en un derroche,
hiende leda, vaporoso tul;
y me guía a través de la noche
la niña de la lámpara azul.
VANGUARDISMO Y POSTVANGUARDISMO
En la fiebre innovadora de los años veinte, signados también por el surgimiento de nuevos actores políticos y sociales, la poesía vanguardista alcanza en el Perú notables expresiones. Fue, sí, un vanguardismo ecléctico que tendió nexos con la postura indigenista - impulsada, entre otros por el significativo grupo puneño Orkopata- y con la prédica revolucionaria que animaba José Carlos Mariátegui en la revista Amauta (1926-1930).
Además de Trilce de Vallejo, entre los obras vanguardistas sobresalen los 5 metros de poemas (1927) de Carlos Oquendo de Amat (1905-1936), acaso el libro-objeto ("poesía visual") más admirable de la vanguardia hispanoamericana; la poesía deslumbrante de los surrealistas César Moro (1903-1956) y Emilio Adolfo Westphalen (1911-2001); el Simplismo que Alberto Hidalgo lanzó en Buenos Aires; y los aportes de Xavier Abril (1905-1990) y el indigenista Alejandro Peralta (1899- 1973).
A la aventura vanguardista siguió una aparente "vuelta al orden" (recuperación del metro y la rima, puntuación según las normas, etc.), que alcanza sin embargo expresiones excepcionales en la fecunda trayectoria lírica de Martín Adán (1908-1985), a quien Allen Ginsberg dedicará un poema a su paso por Lima; además de los aportes de los hermanos Ricardo y Enrique Peña Barrenechea, el nativismo de Mario Florián y el virtuosismo artístico de Esther M. Allison (vivió en México).
VIENES EN LA NOCHE CON EL HUMO
FABULOSO DE TU CABELLERA
César Moro
Apareces
La vida es cierta
El olor de la lluvia es cierto
La lluvia te hace nacer
Y golpear a mi puerta
Oh árbol
Y la ciudad el mar que navegaste
Y la noche se abren a tu paso
Y el corazón vuelve de lejos a asomarse
Hasta llegar a tu frente
Y verte como la magia resplandeciente
Montaña de oro o de nieve
Con el humo fabuloso de tu cabellera
Con las bestias nocturnas en los ojos
Y tu cuerpo de rescoldo
Con la noche que riegas a pedazos
Con los bloques de noche que caen de tus manos
Con el silencio que prende a tu llegada
Con el trastorno y el oleaje
Con el vaivén de las casas
Y el oscilar de luces y la sombra más dura
Y tus palabras de avenida fluvial
Tan pronto llegas y te fuiste
Y quieres poner a flote mi vida
Y sólo preparas mi muerte
Y la muerte de esperar
Y el morir de verte lejos
Y los silencios y esperar el tiempo
Para vivir cuando llegas
Y me rodeas de sombra
Y me haces luminoso
Y me sumerges en el mar fosforescente donde acaece tu estar
Y donde sólo dialogamos tú y mi noción oscura y pavorosa de tu ser
Estrella desprendiéndose en el apocalipsis
Entre bramidos de tigres y lágrimas
De gozo y gemir eterno y eterno
Solazarse en el aire rarificado
En que quiero aprisionarte
Y rodar por la pendiente de tu cuerpo
Hasta tus pies centelleantes
Hasta tus pies de constelaciones gemelas
En la noche terrestre
Que te sigue encadenada y muda
Enredadera de tu sangre
Sosteniendo la flor de tu cabeza de cristal moreno
Acuario encerrando planetas y caudas
Y la potencia que hace que el mundo siga en pie y guarde el equilibrio
de los mares
Y tu cerebro de materia luminosa
Y mi adhesión sin fin y el amor que nace sin cesar
Y te envuelve
Y que tus pies transitan
Abriendo huellas indelebles
Donde puede leerse la historia del mundo
Y el porvenir del universo
Y ese ligarse luminoso de mi vida
A tu existencia.
Bella ave que has de caer en el paraíso
Ya los telones han caído sobre tu huida
Ya mis brazos han cerrado las murallas
Y las ramas inclinado para impedirte el paso
Corza frágil teme la tierra
Teme el ruido de tus pasos sobre mi pecho
Ya los cercos están enlazados
Ya tu frente ha de caer bajo el peso de mi ansia
Ya tus ojos han de cerrarse sobre los míos
Y tu dulzura brotarte como cuernos nuevos
Y tu bondad extenderse como la sombra que me rodea
Mi cabeza he dejado rodar
Mi corazón he dejado caer
Ya nada me queda para estar más seguro de alcanzarte
Porque llevas prisa y tiemblas como la noche
La otra margen acaso no he de alcanzar
Ya no tengo manos que se cojan
De lo que está acordado para el perecimiento
Ni pies que pesen sobre tanto olvido
De huesos muertos y flores muertas
La otra margen acaso no he de alcanzar
Si ya hemos leído la última hoja
Y la música ha empezado a trenzar la luz en que
has de caer
Y los ríos no te cierran el camino
Y las flores te llaman con mi voz
Rosa grande ya es hora de detenerte
El estío suena como un deshielo por los corazones
Y las alboradas tiemblan como los árboles al despertarse
Las salidas están guardadas
Rosa grande ¿no has de caer?
POESIA , MANO VACIA
Martín Adán
Poesía, mano vacía ...
Poesía, mano empuñada
Por furor para con su nada
Ante atroz tesoro del día ...
Poesía, la casa umbría
La defuera de mi pisada ...
Poesía la aún no hallada
Casa que asaz busco en la mía...
Poesía se está defuera:
Poesía es una quimera ...
¡A la vez a la voz y al dios!...
Poesía no dice nada:
Poesía se está, callada,
escuchando su propia voz
(De Diario de Poeta)
POESÍA EN LENGUAS INDÍGENAS
Venciendo prejuicios y marginaciones, la rica tradición poética oral de las lenguas andinas y amazónicas logró en el pasado siglo importantes expresiones y recopilaciones antológicas entre las que cabe señalar el Canto Kechwa (1938) de José María Arguedas, La sangre de los cerros (1987) de los hermanos Rodrigo, Edwin y Luis Montoya; Poesía quechua escrita en el Perú (1993) de Julio Noriega Bernuy, y Literatura y cultura aimara (2003) de José Luis Ayala.
La figura cumbre de la nueva poesía quechua es, por cierto, José María Arguedas (1911-1969), también el más importante narrador indigenista del Perú. En Arguedas la herencia tradicional alcanza una reelaboración moderna lírico-épica que aborda los conflictivos temas de la migración y la transculturización. Otros poetas quechuas reconocidos: César Guardia Mayorga (Kusi Páucar), Andrés Alencastre (Kilku Waraka) y Teodoro Meneses.
Un caso singular es el de Gamaliel Churata, seudónimo de Arturo Peralta (1897-1969), autor de El pez de oro, escrito en español con frecuentes pasajes, en prosa y verso, en aimara y en quechua. En aimara destaca también la poesía de José Luis Ayala (1942), mientras que el canto amazónico impregna algunos recientes poemarios así como la novela poética Las tres mitades de Ino Moxo y otros brujos de la Amazonía de César Calvo (1940-2000).
LLAMADO A ALGUNOS DOCTORES (HARAWI-HAYLLI)
1966
Dicen que ya no sabemos nada, que somos el atraso, que nos han de cambiar la cabeza por otra mejor.
Dicen que nuestro corazón tampoco conviene a los tiempos, que está lleno de temores, de lágrimas, como el de la calandria, como el de un toro grande al que se degüella; que por eso es impertinente.
Dicen que algunos doctores afirman eso de nosotros; doctores que se reproducen en nuestra misma tierra, que aquí engordan o que se vuelven amarillos.
Que estén hablando, pues; que estén cotorreando si eso les gusta.
¿De qué están hechos mis sesos? ¿De qué está hecha la carne de mi corazón?
Los ríos corren bramando en la profundidad. El oro y la noche, la plata y la noche temible forman las rocas, las paredes de los abismos en que el río suena; de esa roca están hechos mi mente, mi corazón, mis dedos.
¿Qué hay a la otra orilla de esos ríos que tú no conoces, doctor?
Saca tu largavista, tus mejores anteojos. Mira, si puedes.
HARAWI-HAYLLI
Manas; imatapas yachaniñachu, atrasus kayku; huk umawansi umaykutakutichinqaku.
Manas sonqoykupas allinchu; ancha mancharisqas, nisiu weqeyuqsi, waqaq tuyapa hina, nakasqa turupa hinas; chaysi mana allinchu.
Huk ducturkunas chayta nin; kikin allpanchikpi miraq, wirayaq, qilluyaq ducturkuna.
Nichkachunkuyá, hinata nichkallachunku.
¿Imamantam ruwasqa ñutquy, umay, diduypas.
¿Imapunim kachkan chay mayu patapi, taytallay ductur?
Largavistaykita urquykamuy, qawaykamuway, atispaqa.
A NUESTRO PADRE CREADOR TÚPAC AMARU (himno canción)
(Fragmento) 1962
Túpac Amaru, hijo del Dios Serpiente; hecho con la nieve del Salqantay; tu sombra llega al profundo corazón como la sombra del dios montaña, sin cesar y sin límites.
Tus ojos de serpiente dios que brillaban como el cristalino de todas las águilas pudieron ver el porvenir, pudieron ver lejos. Aquí estoy, fortalecido por tu sangre, no muerto, gritando todavía. (…)
Padre nuestro, escucha atentamente la voz de nuestros ríos; escucha los temibles árboles de la gran selva; el canto endemoniado, blanquísimo del mar; escúchalos, padre mío, Serpiente Dios. ¡Estamos vivos; todavía somos! Del movimiento de los ríos y las piedras, de la danza de árboles y montañas, de su movimiento, bebemos sangre poderosa, cada vez más fuerte. ¡Nos estamos levantando, por tu causa, recordando tu nombre y tu muerte!
TUPAC AMARU KAMAQ TANTAYCHISMAN (HAYLLI- TAKI)
Tupac Amaru, Amaruq churin, Apu Salqantaypa ritinmanta ruwasqa llantuyquin, Apu suyu sombran hina sonqo ruruykupi mastarikun, may pachakama.
Qanqa karuta amaru ñawikiwan, wamancha kanchariyninwan, qawarqanki. Kaypin kasiani, yawarniykiwan kallpachaska, mana wañusqa, qaparispa (…)
Taytay: mayukanata uyariykuy, sutilla, atún yunkapipas manchay sachakunata uyariykuy; la mar qochapa supay, yuraq takinta, waqayninta uyariykuy, papay, Amaruy.
¡Kausasianikun! Chay rumi, sacha, uni, mayu kuyusqanmantan; mayu muyurisqanmantan, wayra tususqanmantan, astawan hatunta, astawan yawar kallpata hapisiayku.
¡Hatarisianikun, qanrayku, apu sutiyki, apu wañuyniykirayku!
GENERACIÓN DEL 50
Esta excepcional promoción de poetas peruanos surgida a fines de los años cuarenta, vivió la polémica entre poesía "pura" y poesía "social" o "comprometida". En rigor, coexisten rasgos "puros" y "sociales" en la compleja obra de los supuestamente "puros" y viceversa. Entre los primeros, sobresalen el finísimo Javier Sologuren (1921-2004); Jorge Eduardo Eielson (1924), uno de los grandes poetas hispanoamericanos vivos; Blanca Varela (1926), la principal poeta viva de la lengua, cuya obra excepcional -Donde todo termina abre las alas- mereciera el Premio Octavio Paz 2001 (su primer poemario apareció, precisamente, en México y con prólogo de Paz); el hermético Raúl Deustua (1921- 2004) y el post surrealista Francisco Bendezú (1928-2004).
En la otra tendencia destacan tres poetas peruanos exilados en México en esos años: Gustavo Valcárcel (1921-1992), Juan Gonzalo Rose (1928-1983) y Manuel Scorza (1928-1983); a los que debe sumarse la Poesía Íntegra de Alejandro Romualdo (1926). Inclasificables en el dilema puros o sociales por su complejidad temática y artística son también los notables Sebastián Salazar Bondy (1924-1965); Washington Delgado (1927-2003); Carlos Germán Belli (1927), orfebre de un lenguaje personalísimo, uno de los más admirables de la poesía contemporánea en español; José Ruiz Rosas (1928); Pablo Guevara (1931), próximo a las renovaciones de los años siguientes, Pedro Cateriano (1927), Cecilia Bustamante y Yolanda Westphalen.
CUERPO ANTERIOR
Jorge Eduardo Eielson
El arco iris atraviesa mi padre y mi madre
Mientras duermen. No están desnudos
Ni los cubre pijama ni sábana alguna
Son más bien una nube
En forma de mujer y hombre entrelazados
Quizás el primer hombre y la primera mujer
Sobre la tierra. El arco iris me sorprende
Viendo correr lagartijas entre los intersticios
De sus huesos y mis huesos viendo crecer
Un algodón celeste entre sus cejas
Ya ni miran ni se abrazan ni se mueven
El arco iris se los lleva nuevamente
Como se lleva mi pensamiento
Mi juventud y mis anteojos
HE DEJADO DESCANSAR...
Emilio Adolfo Westphalen
He dejado descansar tristemente mi cabeza
En esta sombra que cae del ruido de tus pasos
Vuelta a la otra margen
Grandiosa como la noche para negarte
He dejado mis albas y los árboles arraigados en mi
garganta
He dejado hasta la estrella que corría entre mis huesos
He abandonado mi cuerpo
Como el naufragio abandona las barcas
O como la memoria al bajar las mareas
Algunos ojos extraños sobre las playas
He abandonado mi cuerpo
Como un guante para dejar la mano libre
Si hay que estrechar la gozosa pulpa de una estrella
No me oyes más leve que las hojas
Porque me he librado de todas las ramas
Y ni el aire me encadena
Ni las aguas pueden contra mi sino
No me oyes venir más fuerte que la noche
Y las puertas que no resisten a mi soplo
Y las ciudades que callan para que no las aperciba
Y el bosque que se abre como una mañana
Que quiere estrechar al mundo entre sus brazos
CASA DE CUERVOS
Blanca Varela
porque te alimenté con esta realidad
mal cocida
por tantas y tan pobres flores del mal
por este absurdo vuelo a ras de pantano
ego te absolvo de mí
laberinto hijo mío
no es tuya la culpa
ni mía
pobre pequeño mío
del que hice este impecable retrato
forzando la oscuridad del día
párpados de miel
y la mejilla constelada
cerrada a cualquier roce
y la hermosísima distancia
de tu cuerpo
tu náusea es mía
la heredaste como heredan los peces
la asfixia
y el color de tus ojos
es también el color de mi ceguera
bajo el que sombras tejen
sombras y tentaciones
y es mía también la huella
de tu talón estrecho
de arcángel
apenas posado en la entreabierta ventana
y nuestra
para siempre
la música extranjera
de los cielos batientes
ahora leoncillo
encarnación de mi amor
juegas con mis huesos
y te ocultas entre tu belleza
ciego sordo irredento
casi saciado y libre
con tu sangre que no deja lugar
para nada ni nadie
aquí me tienes como siempre
dispuesta a la sorpresa
de tus pasos
a todas las primaveras que inventas
y destruyes
a tenderme -nada infinita-
sobre el mundo
hierba ceniza peste fuego
a lo que quieras por una mirada tuya
que ilumine mis restos
porque así es este amor
que nada comprende
y nada puede
bebes el filtro y te duermes
en ese abismo lleno de ti
música que no ves
colores dichos
largamente explicados al silencio
mezclados como se mezclan los sueños
hasta es torpe gris
que es despertar
en la gran palma de Dios
calva vacía sin extremos
y allí te encuentras
sola y perdida en tu alma
sin más obstáculo que tu cuerpo
sin más puerta que tu cuerpo
así este amor
uno solo y el mismo
con tantos nombres
que a ninguno responde
y tú mirándome
como si no me conocieras
marchándote
como se va la luz del mundo
sin promesas
y otra vez este prado
este prado de negro fuego abandonado
otra vez esta casa vacía
que es mi cuerpo
adonde no has de volver
OH AMOR ASOMBROSO
Javier Sologuren
El amor asombroso
he aquí que se abren las tinieblas
centelleantes
he aquí el choque y el incendio
el furor más dulce
el fuego más tierno
he aquí las lenguas de la hoguera
buscándose trenzándose auscultándose
entre el fulgurante lecho de la noche
y el rocío de la aurora creciente
he aquí el olvido y el éxtasis
el instante con su sabor sin tiempo
la doble criatura que comulga
mutuamente devorándose
hela aquí por ti derribada
por ti crucificada
por ti resucitada
MI PADRE UN ZAPATERO
Pablo Guevara
Tenía un gran taller. Era parte del orbe.
Entre cueros y sueños y gritos y zarpazos,
él cantaba y cantaba o se ahogaba en la vida.
Con Forero y Arteche. Siempre Forero, siempre
con Bazetti y mi padre navegando en el patio
y el amable licor como un reino sin fin.
Fue bueno, y yo lo supe a pesar de las ruinas
que alcancé a acariciar. Fue pobre como muchos,
luego creció y creció rodeado de zapatos que luego
fueron botas. Gran monarca su oficio, todo creció
con él. La casa y mi alcancía y esta humanidad.
Pero algo fue muriendo, lentamente al principio;
su fe o su valor, los frágiles trofeos, acaso su pasión;
algo se fue muriendo con esa gran constancia
del que mucho ha deseado.
Y se quedó un día, retorcido en mis brazos,
como una cosa usada, un zapato o un traje,
raíz inolvidable quedó solo y conmigo.
Nadie estaba a su lado. Nadie.
Más allá de la alcoba, amigos y familia,
qué sé yo, lo estrujaban.
Murió solo y conmigo. Nadie se acuerda de él.
POEMA
Carlos Germán Belli
Nuestro amor no está en nuestros respectivos
y castos genitales, nuestro amor
tampoco en nuestra boca ni en las manos:
todo nuestro amor guárdase con pálpito
bajo la sangre pura de los ojos.
Mi amor, tu amor esperan que la muerte
Se robe los huesos, el diente y la uña,
Esperan que en el valle solamente
tus ojos y mis ojos queden juntos,
mirándose ya fuera de sus órbitas,
más bien como dos astros, como uno.
GENERACIÓN DEL 60
En 1960 aparece el primer poemario del autor-símbolo de esta generación, Javier Heraud (1942-1963), muerto poco después en un fallido intento de guerrilla castrista en la amazonía peruana. Con Heraud, César Calvo y otros nuevos autores la dicotomía entre “puros” y “sociales” cede el paso a nuevas influencias. Los recursos de la poesía contemporánea de lengua inglesa, con su anhelo del poema “total” lírico-narrativo-dramático, que integra diversas perspectivas y niveles de lenguaje, son introducidos plenamente por los tres poetas más influyentes de esos años, en una especie de “nueva fundación” para la poesía peruana actual.
Antonio Cisneros (1942), uno de los grandes poetas hispanoamericanos en actividad; Rodolfo Hinostroza (1941); y Luis Hernández (1941-1977). Cisneros ha desplegado una obra muy personal y de largo aliento; Hinostroza labró el más atractivo poemario hispanoamericano sobre el clima libérrimo de los años 60 (Contra natura, 1971) y Hernández llevó al límite la ironía, la parodia y el rechazo al “mercado literario” con su Vox horrísona (1978). Otros poetas destacados de esos años: Arturo Corcuera, Mirko Lauer, Marco Martos, Juan Ojeda, Germán Carnero (nació en México), Santiago Aguilar e Hildebrando Pérez.
ENTONCES EN LAS AGUAS DE CONCHÁN
Antonio Cisneros
Entonces en las aguas de Conchán ancló una gran ballena.
Era azul cuando el cielo azulaba y negra con la niebla.
Y era azul.
Hay quien la vio venida desde el Norte (donde dicen que hay muchas).
Hay quien la vio venida desde el Sur (donde hiela y habitan los leones).
Otros dicen que solita brotó como los hongos o las hojas de ruda.
Quienes esto repiten son las gentes de Villa El Salvador,
pobres entre los pobres.
Creciendo todos tras las blancas colinas y en la arena:
Gentes como arenales en arenal.
(Sólo saben el mar cuando está bravo y se huele en el viento).
El viento que revuelve el lomo azul de la ballena muerta.
Islote de aluminio bajo el sol.
La que vino del Norte y del Sur y solita brotó de las corrientes.
La gran ballena muerta.
Las autoridades temen por las aguas: la peste azul entre las
playas de Conchán.
La gran ballena muerta.
(Las autoridades protegen la salud del veraneante).
Muy pronto la ballena ha de pudrirse como un higo maduro en el verano.
La peste es, por decir, 40 reses pudriéndose en el mar (ó 200 ovejas ó 1000 perros).
Las autoridades no saben cómo huir de tanta carne muerta.
Los veraneantes se guardan de la peste que empieza en las malaguas de la arena mojada.
En los arenales de Villa El Salvador las gentes no reposan.
Sabido es por los pobres de los pobres que atrás de las colinas flota una isla de carne aún sin
dueño.
Y llegado el crepúsculo no del océano sino del arenal se afilan
los mejores cuchillos de cocina y el haca del maestro carnicero.
Así fueron armados los pocos nadadores de Villa El Salvador.
Y a medianoche luchaban con los pozos donde espuman las olas.
La gran ballena flotaba hermosa aún entre los tumbos helados. Hermosa todavía.
Sea su carne destinada a 10000 bocas.
Sea techo su piel de 100 moradas.
Sea su aceite luz para las noches y todas las frituras del verano.
YO NO ME RÍO DE LA MUERTE
Javier Heraud
Yo no me río de la muerte.
Sin embargo, conozco su
blanca casa, conozco su
blanca vestimenta, conozco
su humedad y su silencio.
Claro está, la muerte no
me ha visitado todavía,
y uds. preguntarán: ¿qué
conoces? no conozco nada.
Es cierto también eso.
Empero, sé que al llegar
ella yo estaré esperando,
yo estaré esperando de pie
o tal vez desayunando.
La miraré blandamente
(no se me vaya a asustar)
y como jamás he reído
de su túnica, la acompañaré
solitario y solitario.
Yo nunca me río
de la muerte
Simplemente
sucede que
no tengo
miedo
de
morir
entre
pájaros y árboles.
Yo no me río de la muerte.
Pero a veces tengo sed
y pido un poco de vida,
a veces tengo sed y pregunto
diariamente, y como siempre
sucede que no hallo respuestas
sino una carcajada profunda
y negra. Ya lo dije, nunca
suelo reír de la muerte,
pero sì conozco su blanco
rostro, su tétrica vestimenta.
PAISAJE CON INFANTE
Rodolfo Hinostroza
Una navaja Barlow, una fría constelación
tiras la cabeza hacia atrás
los cabellos de Absalón se enredan en los olmos
la atroz carrera ha terminado
Una voz se modula en el aire transparente
vieja canción de amor
la novia vagando entre los tilos el gnomón por tierra
los dedos del padre tocando la guitarra
anno domini 1946
en un libro de estampas la cabeza sangrante
David llora
corre lejos y fuera
algo menos que un águila planea en el cielo purísimo
gira en torno de aquel punto hipotético
las nubes dibujan carneros castillos
sentado sobre el techo del mundo
No te enceguece el llanto: no es el techo del mundo
tu mano busca una piedra ovalada y perfecta en el zurrón
tómala empúñala arrójala
en una parábola tensa
los guerreros te aclaman
tu padre pulsa el bordón
el sonido thump de un cuerpo que cae thump
En vano con tanto anhelo
quieres que vuelva a cantar- - -"
los pasos de la tía resuenan en el fondo del patio
el silencio se despliega en haces:
has matado.
invierno 80
A UN SUICIDA EN UNA PISCINA
Luis Hernández
No mueras más
Oye una sinfonía para banda
Volverás a amarte cuando escuches
Diez trombones
Con su añil claridad
Entre la noche
No mueras
Entreteje con su añil claridad
Por lo que Dios más ame
Sal de las aguas
Sécate
Contémplate en el espejo
En el cual te ahogabas
Quédate en el tercer planeta
Tan sólo conocido
Por tener unos seres bellísimos
Que emiten sonidos con el cuello
Esa unión entre el cuerpo
Y los ensueños
Y con máquinas ingenuas
Que se llevan a los labios
O acarician con las manos
Arte purísimo
Llamado música
No mueras más
Con su añil claridad.
NUEVAS GENERACIONES
La “nueva fundación” del 60 fue completada con un tono beat, irreverente y neo-vanguardista por el Movimiento Hora Zero, (el más importante grupo de la poesía peruana) que lanza con gran impacto su primer manifiesto (“Palabras urgentes”) en 1970 y aparece vinculado al infrarrealismo mexicano y a Roberto Bolaño. Destacan aquí Jorge Pimentel (1944), Enrique Verástegui (1950), uno de los más destacados poetas hispanoamericanos de esos años; Juan Ramírez Ruiz Jorge Nájar (1946), Carmen Ollé (1947) y Tulio Mora (1948). Protagonistas de la llamada Generación del 70 son también el notable José Watanabe (1946), consagrado internacionalmente en los últimos años; Abelardo Sánchez León (1947); José Rosas Ribeyro (dirigió la revista Estación Reunida); César Toro Montalvo; Óscar Málaga; María Emilia Cornejo y Cesáreo Martínez.
Entre mediados de esa década y los años 80 aparecen nuevos poetas como Mario Montalbetti y grupos y publicaciones con búsquedas diversas: La Sagrada Familia (Edgar O`Hara, Carlos López Degregori); las revistas Ómnibus y Macho Cabrío (Oswaldo Chanove, Alonso Ruiz Rosas, Patricia Alba); la revista Trompa de Eustaquio (Eduardo Chirinos, José Antonio Mazzotti). La desmesura del 70 es prolongada por el grupo Kloaka (Róger Santiváñez, Domingo de Ramos, José Alberto Velarde, Julio Heredia) y se produce también una efervescencia femenina fuertemente erótica y cuestionadora: Patricia Alba, Mariela Dreyfus, Doris Moromisato, Giovanna Pollarolo, Rosella di Paolo, Rocío Silva-Santisteban, Dalmacia Ruiz Rosas, Magdalena Chocano, en la más considerable eclosión de voces femeninas de la literatura peruana.
De 1990 al presente han aparecido nuevos valores como Odi Gonzales, Lorenzo Helguero, Lizardo Cruzado, Montserrat Álvarez, Roxana Crisólogo, Ana María García, José Pancorvo, José Carlos Irigoyen y Jerónimo Pimentel, cuya obra, en trance de maduración, incrementa ahora el poderoso caudal de una expresión poética apasionante.
EL GUARDIÁN DEL HIELO
José Watanabe (Laredo, Trujillo 1946)
Y coincidimos en el terral
el heladero con su carretilla averiada
y yo
que corría tras los pájaros huidos del fuego
de la zafra.
También coincidió el sol.
En esa situación cómo negarse a un favor llano:
el heladero me pidió cuidar su efímero hielo.
Oh cuidar lo fugaz bajo el sol...
El hielo empezó a derretirse
bajo mi sombra, tan desesperada
como inútil
Diluyéndose
dibujaba seres esbeltos y primordiales
que sólo un instante tenían firmeza
de cristal de cuarzo
y enseguida eran formas puras
como de montaña o planeta
que se devasta.
No se puede amar lo que tan rápido fuga.
Ama rápido, me dijo el sol.
Y así aprendí, en su ardiente y perverso reino,
a cumplir con la vida:
Yo soy el guardián del hielo.
LAS ALTAS DISTANCIAS
Rossella Di Paolo
Si yo escribo tu nombre en la arena
y tú escribes mi nombre en la arena
pero en otra playa
es que hemos descuidado las cosas
hemos dejado crecer el mar como hierba mala
y habrá que arrancarlo con cuidado
hasta allanar la arena de esa playa
donde puedas escribir mi nombre y rozar el dedo
que está escribiendo el tuyo despacito.
Un agradecimiento a la información proporcionada por el Ministerio de Relaciones Exteriores del Perú y la Embajada de México, además del Estado de Guadalajara...
